miércoles, 30 de enero de 2013
¿Volveré?
Hace dos años la entrada a Facebook interrumpió abruptamente este blog. Pensé que podría ser algo igual. No lo era.
Me sacó del error mi querida Gaby Guerra, que me citó en su propio blog: a Guerra a cuatro manos le gustó mis textos sobre el arrecife, así que para allá van, con gusto.
Así que recomienzo con esta breve nota y promoveré mi blog en Facebook, creo que así era.
lunes, 16 de agosto de 2010
Cómo no pelear la guerra contra las drogas
Con la liberación de tres detenidos más, todos exfuncionarios locales del estado de Michoacán, quedan 11 casos por resolverse, de 35 detenciones que con lujo de publicidad llevaron a cabo fuerzas federales en la entidad que gobierna el perredista Leonel Godoy.
El caso es grave, ya que implica la intromisión de la federación en los poderes de un estado, muchos de ellos elegidos por el pueblo en elecciones que nunca fueron cuestionadas.
La noticia se pierde en el mar de información como si nada, como si 24 personas no hubiesen perdido un año de sus vidas acusadas de importantes delitos, al fin sin elementos probatorios suficientes.
Ese es el tipo de terror que no debemos vivir en un estado democrático, es el Proceso de Kafka, es la presunción de culpabilidad hasta que desmuestres lo contrario, porque nuestro sistema de justicia sigue dándole más peso a las declaraciones de testigos que a algo tan elemental como las pruebas.
En este país basta con que dos tipos te señalen con el dedo para que vayas directo a la cárcel, con todo el peso de defenderte en prisión si se trata de los muchos delitos que no admiten libertad bajo fianza.
Da miedo pensar qué pasaría si como otros tantos, estos 24 hubiesen sido ciudadanos comunes, sin capacidad para ser defendidos por las fuerzas de un partido político, por ejemplo.
¿Cuánta gente está en la cárcel por situaciones similares, sin dinero para defenderse, sin la mirada de la opinión pública para apurar un poco a nuestros jueces que se van un mes de vacaciones sin más?
¿Y si hubiera pena de muerte? Tendríamos a multitudes luchando por su vida, por la declaración de un par de testigos protegidos, tal vez, con sus casas allanadas, sus propiedades y cuentas confiscadas y su medio de sustento cancelado.
El caso le debería costar al gobierno federal más que una nota en el periódico: Está abriendo la posibilidad de ser acusado de persecución política. O por lo menos, el justo reclamo es que alguien renuncie por este tipo de encierros masivos fallidos.
Basta un poco de sentido común para saber que no hay muchas "estrategias" alternas para combatir al narcotráfico, pues la guerra es frontal. Pero algo sí puede decirse de este caso: Así no. Y si se equivocaron así, los responsables deben renunciar a sus cargos.
El caso es grave, ya que implica la intromisión de la federación en los poderes de un estado, muchos de ellos elegidos por el pueblo en elecciones que nunca fueron cuestionadas.
La noticia se pierde en el mar de información como si nada, como si 24 personas no hubiesen perdido un año de sus vidas acusadas de importantes delitos, al fin sin elementos probatorios suficientes.
Ese es el tipo de terror que no debemos vivir en un estado democrático, es el Proceso de Kafka, es la presunción de culpabilidad hasta que desmuestres lo contrario, porque nuestro sistema de justicia sigue dándole más peso a las declaraciones de testigos que a algo tan elemental como las pruebas.
En este país basta con que dos tipos te señalen con el dedo para que vayas directo a la cárcel, con todo el peso de defenderte en prisión si se trata de los muchos delitos que no admiten libertad bajo fianza.
Da miedo pensar qué pasaría si como otros tantos, estos 24 hubiesen sido ciudadanos comunes, sin capacidad para ser defendidos por las fuerzas de un partido político, por ejemplo.
¿Cuánta gente está en la cárcel por situaciones similares, sin dinero para defenderse, sin la mirada de la opinión pública para apurar un poco a nuestros jueces que se van un mes de vacaciones sin más?
¿Y si hubiera pena de muerte? Tendríamos a multitudes luchando por su vida, por la declaración de un par de testigos protegidos, tal vez, con sus casas allanadas, sus propiedades y cuentas confiscadas y su medio de sustento cancelado.
El caso le debería costar al gobierno federal más que una nota en el periódico: Está abriendo la posibilidad de ser acusado de persecución política. O por lo menos, el justo reclamo es que alguien renuncie por este tipo de encierros masivos fallidos.
Basta un poco de sentido común para saber que no hay muchas "estrategias" alternas para combatir al narcotráfico, pues la guerra es frontal. Pero algo sí puede decirse de este caso: Así no. Y si se equivocaron así, los responsables deben renunciar a sus cargos.
martes, 10 de agosto de 2010
Los nuevos socios de Mexicana
El acuerdo entre Mexicana de Aviación y los sindicatos de pilotos y sobrecargos (por ahí andan los de tierra quejándose de que ni los pelaron) comienza una nueva etapa muy interesante para la aviación en el país.
¿Cómo se comportarán los sindicatos ahora que son juez y parte?
¿En qué monto cederán las condiciones de su contrato colectivo y a cambio de cuánta participación accionaria?
¿Entrarán con dinero fresco?
¿Quién pondrá los $150 millones de dólares que faltan para volver a la normalidad?
¿Qué plan estratégico eliminará las fallas estructurales de la aerolínea, porque no todo fue coyuntura?
¿Én qué condiciones queda la relación entre ambos sindicatos con Aeroméxico, ya que ahora son parte de la competencia?
¿No buscará Aeroméxico por lo menos igualar la situación laboral de su competidor? ¿Podrá negociar con juez y parte?
Es temprano aún en las negociaciones de Mexicana de Aviación, pero este acuerdo prueba cierta buena voluntad de los actuales dueños en cuanto a que nunca fue su plan quebrar la empresa para dejar fuera a los sindicatos. Todavía no es posible predecir qué saldrá de esto, pero podría recordarse como una jugada maestra de Gastón Azcárraga y de Manuel Borja. De entrada, dejando muy fuera de la discusión a los políticos apuntados que todavía creen que las aerolíneas son un asunto de Estado, o parte de un monumental "compló".
¿Cómo se comportarán los sindicatos ahora que son juez y parte?
¿En qué monto cederán las condiciones de su contrato colectivo y a cambio de cuánta participación accionaria?
¿Entrarán con dinero fresco?
¿Quién pondrá los $150 millones de dólares que faltan para volver a la normalidad?
¿Qué plan estratégico eliminará las fallas estructurales de la aerolínea, porque no todo fue coyuntura?
¿Én qué condiciones queda la relación entre ambos sindicatos con Aeroméxico, ya que ahora son parte de la competencia?
¿No buscará Aeroméxico por lo menos igualar la situación laboral de su competidor? ¿Podrá negociar con juez y parte?
Es temprano aún en las negociaciones de Mexicana de Aviación, pero este acuerdo prueba cierta buena voluntad de los actuales dueños en cuanto a que nunca fue su plan quebrar la empresa para dejar fuera a los sindicatos. Todavía no es posible predecir qué saldrá de esto, pero podría recordarse como una jugada maestra de Gastón Azcárraga y de Manuel Borja. De entrada, dejando muy fuera de la discusión a los políticos apuntados que todavía creen que las aerolíneas son un asunto de Estado, o parte de un monumental "compló".
lunes, 9 de agosto de 2010
Una nueva forma de proteccionismo
Me imagino que no hay un término exacto para este tipo de proteccionismo. El que conocemos tradicionalmente consiste, en bloquear los mercados internos a las exportaciones de otros países y limitar la inversión extranjera, por ejemplo.
Hoy cunde otro tipo de proteccionismo: El bloqueo de las exportaciones propias
Por dos razones distintas, hay tres casos relevantes, en los que los países han optado por ponerle obstáculos a sus propias ventas en el exterior.
La primera razón, gravar exportaciones para hacer frente a necesidades fiscales, esgrimida por Argentina y Australia ha caído envuelta en llamas en ambos casos. En el primer caso el intento de elevar una vez más el impuesto a las exportaciones de granos que pretendía imponer la administración de la "pareja presidencial" de apellido Kirchner en 2008 tuvo que dar marcha atrás tras una terrible protesta por parte de los agricultores argentinos que llevó a bloqueos carreteros por todo el país.
Ese conflicto aún persiste, ya que el gobierno argentino pretende seguir viviendo de las gigantescas ventas agropecuarias de su sector rural, pero la perspectiva de gravar aún más permanece por el momento como imposible.
En Austrialia, un tanto más democrática, el intento por gravar las exportaciones mineras le costó la chamba al primer ministro Kevin Rudd, quien además había esgrimido el tema ambiental como razón para su nuevo impuesto.
Ahora le toca a la India, que ha iniciado un cierre de las exportaciones de hierro. Su razón: que su creciente industria siderúrgica un día necesitará toda esa producción para darle mayor valor agregado, es decir, venderla como acero.
La india produce unos 110 millones de toneladas de hierro al año, la décima parte de la producción de su principal cliente, China. Sin embargo, a las autoridades indias les preocupa que los chinos no estén explotando sus propio yacimientos lo suficiente, y que estén atesorando hierro a sus expensas.
Bajo qué fundamentos exactamente, no queda claro. Pero si hay un hecho hoy la en efecto muy saludable y creciente industria siderúrgica de la India apenas puede consumir la cuarta parte de la producción de hierro. Por supuesto, éste es el principal argumento de la industria minera india, que de pronto ve cancelado su principal ingreso.
Una decisión así afectará, por supuesto, la balanza comercial y el presupeusto fiscal de la India, así que esperaríamos que este efecto esté calculado, de lo contrario, como tantas otras veces, el gobierno habrá cometido un grave error por meterse en medio de los mercados a "arreglar las cosas"
Hoy cunde otro tipo de proteccionismo: El bloqueo de las exportaciones propias
Por dos razones distintas, hay tres casos relevantes, en los que los países han optado por ponerle obstáculos a sus propias ventas en el exterior.
La primera razón, gravar exportaciones para hacer frente a necesidades fiscales, esgrimida por Argentina y Australia ha caído envuelta en llamas en ambos casos. En el primer caso el intento de elevar una vez más el impuesto a las exportaciones de granos que pretendía imponer la administración de la "pareja presidencial" de apellido Kirchner en 2008 tuvo que dar marcha atrás tras una terrible protesta por parte de los agricultores argentinos que llevó a bloqueos carreteros por todo el país.
Ese conflicto aún persiste, ya que el gobierno argentino pretende seguir viviendo de las gigantescas ventas agropecuarias de su sector rural, pero la perspectiva de gravar aún más permanece por el momento como imposible.
En Austrialia, un tanto más democrática, el intento por gravar las exportaciones mineras le costó la chamba al primer ministro Kevin Rudd, quien además había esgrimido el tema ambiental como razón para su nuevo impuesto.
Ahora le toca a la India, que ha iniciado un cierre de las exportaciones de hierro. Su razón: que su creciente industria siderúrgica un día necesitará toda esa producción para darle mayor valor agregado, es decir, venderla como acero.
La india produce unos 110 millones de toneladas de hierro al año, la décima parte de la producción de su principal cliente, China. Sin embargo, a las autoridades indias les preocupa que los chinos no estén explotando sus propio yacimientos lo suficiente, y que estén atesorando hierro a sus expensas.
Bajo qué fundamentos exactamente, no queda claro. Pero si hay un hecho hoy la en efecto muy saludable y creciente industria siderúrgica de la India apenas puede consumir la cuarta parte de la producción de hierro. Por supuesto, éste es el principal argumento de la industria minera india, que de pronto ve cancelado su principal ingreso.
Una decisión así afectará, por supuesto, la balanza comercial y el presupeusto fiscal de la India, así que esperaríamos que este efecto esté calculado, de lo contrario, como tantas otras veces, el gobierno habrá cometido un grave error por meterse en medio de los mercados a "arreglar las cosas"
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miércoles, 4 de agosto de 2010
Reanudamos con Mexicana
Luego de dos meses de intermedio. Reanudo, espero ahora sí que para diario.
Mexicana de Aviación
Le duró el gusto a Gastón Azcárraga cinco años, tras comprarla por $165.5 millones de dólares en 2005. Tan barata, porque asumió deudas por $1,291 millones de dólares, con ello le ganó a Grupo Xtra de Isaac Saba.
Ahora quizá se arrepiente. Según afirman sus dueños, se han invertido $3,800 millones de dólares en estos años, y la deuda sigue rondando los $1,000 millones.
La repartición de culpas fue previa a la entrada de Mexicana a concurso mercantil: Los sindicatos, la influenza, dice la dirección, una mala planeación, agregan los analistas.
Del concurso mercantil se puede salir con una reestructura de deudas y una renegociación con los sindicatos. El gobierno ha dicho que ni lo vean para pedir ayuda, y dado su historial, costará mucho que mueva un dedo. Ello sin embargo, ayudaría a negociar mejor con sobrecargos y pilotos, quienes no se sentirán cobijados.
Sin embargo, el gobierno podrá hacerse el que la Virgen le habla sólo hasta cierto punto. No creemos posible que se acepte la existencia de una sóla aerolínea en el país. De entrada Aeroméxico no podría manejar la demanda, los pasajeros sufrirían alzas fuertes en las tarifas, y los sindicatos haran mucho más para preservar su fuente de trabajo... en lo político, digamos.
¿Una fusión? Es muy posible que Aeroméxico ni siquiera lo considere... y por supuesto no lo hará hasta que la deuda se refinancie.
¿Un comprador-salvador? Tal vez, pero igual que Aeroméxico cualquier interesado se va a sentar cómodamente a ver cómo se arreglan los problemas más graves, antes de abrir la boca.
Mexicana de Aviación
Le duró el gusto a Gastón Azcárraga cinco años, tras comprarla por $165.5 millones de dólares en 2005. Tan barata, porque asumió deudas por $1,291 millones de dólares, con ello le ganó a Grupo Xtra de Isaac Saba.
Ahora quizá se arrepiente. Según afirman sus dueños, se han invertido $3,800 millones de dólares en estos años, y la deuda sigue rondando los $1,000 millones.
La repartición de culpas fue previa a la entrada de Mexicana a concurso mercantil: Los sindicatos, la influenza, dice la dirección, una mala planeación, agregan los analistas.
Del concurso mercantil se puede salir con una reestructura de deudas y una renegociación con los sindicatos. El gobierno ha dicho que ni lo vean para pedir ayuda, y dado su historial, costará mucho que mueva un dedo. Ello sin embargo, ayudaría a negociar mejor con sobrecargos y pilotos, quienes no se sentirán cobijados.
Sin embargo, el gobierno podrá hacerse el que la Virgen le habla sólo hasta cierto punto. No creemos posible que se acepte la existencia de una sóla aerolínea en el país. De entrada Aeroméxico no podría manejar la demanda, los pasajeros sufrirían alzas fuertes en las tarifas, y los sindicatos haran mucho más para preservar su fuente de trabajo... en lo político, digamos.
¿Una fusión? Es muy posible que Aeroméxico ni siquiera lo considere... y por supuesto no lo hará hasta que la deuda se refinancie.
¿Un comprador-salvador? Tal vez, pero igual que Aeroméxico cualquier interesado se va a sentar cómodamente a ver cómo se arreglan los problemas más graves, antes de abrir la boca.
lunes, 31 de mayo de 2010
Insectos

El camino a la glorieta de San Ildefonso estaba como siempre, tapado de tráfico y de la pestilencia de las alcantarillas abiertas por esa obra que no parecía terminar nunca, la basura de los ambulantes al final del día y la interminable peregrinación de personajes caminando bajo la banqueta, para evadir las cajas y diablitos de los puesteros, dispuestos a dejar su zona conquistada hacia el día siguiente.
Avanzaba lentamente, besando la defensa del de adelante, pegado al freno, recargado en el volante, a medio dormir, con el infame sol de invierno dejando caer los últimos rayos chuecos y fríos encima de la fila de autos.
El sol que quema pero no calienta, el que no se agradece, se despedía con una mueca de la triste ciudad que lo dejaba ir, para ver si las densas sombras y la iluminación artificial le ofrecían un mejor aspecto y un olor a vida activa.
Hacía tiempo que su bocina se había desmayado, por lo que le resultaba inútil pegarle al volante para desquitar su propia ansiedad, su prisa para llegara a nada, a una casa vacía, de muebles, de adornos, de ella… porque ella ya se había ido.
Ella estaba ahora perdida, en la vorágine del monstruo, en otro rincón de la gigantesca mazmorra que llamamos ciudad, entregada quizá a otro, pensando por lo menos en otra cosa, en otra casa, en otro trabajo, en otra vida que no era la de él.
¿Cómo podía? ¿Cómo no le regaló el olvido al momento en que dio el portazo final y se largó para siempre, llevándose consigo todo, hasta su voluntad, sus manos y su ojos.
Ahora esos apéndices de cinco dedos que martillaban el volante no podían llamarse manos, pues no tenían una utilidad humana, más que llevarlo de ida y vuelta al miserable trabajo, y teclear y teclear palabras que no significaban nada, que no tenían vida más que para las 24 horas siguientes.
Ahora, en el frente de su cabeza había dos ventanas vacías, que dejaban entrar sin piedad la luz y las cosas, directo al cerebro, sin atemperarlas, sin apaciguarlas con un punto de vista, sin organizarlas y sin colocarles el velo de una persona en medio.
No había nada ahí. Esos no eran sus ojos, eran unos agujeros primitivos, como los de un insecto, y como tal sólo le servían para acechar a su siguiente presa.
Porque en eso se había convertido: en un depredador. Fue el profundo hastío, las ganas de rebelarse contra una vida sin sentido, la falta de un futuro que acaba creando un presente extendido, infame, malicioso, maloliente.
No hay mañana, como no hay consecuencias ni razones, sólo el indescriptible placer de hacerlas sangrar.
Llegará como siempre a su casa y no hará nada, dormir para luego despertar al mismo presente que no termina, hasta que vuelva a encontrar una presa, justo como ésa que va pasando ahora por debajo de la banqueta, indefensa, desprevenida, débil.
Es el momento, llegó como siempre, en el momento que menos lo esperaba. Orilla su auto, para dejarlo donde sea, en medio de dos colinas de basura, brinca por encima de los pocos puestos que quedan y alcanza a verla dando la vuelta hacia una calle pequeña, oscura ya.
Así ha sucedido siempre. Su víctima parece ayudar en todo momento, lo está buscando, lo desea. Aprieta el paso por entre la tierra y los pedazos de concreto levantados. Se revisa apresurado, en busca de ese cuchillo de caza que vendían por catálogo, y que compró el día que ella se fue.
Está con él, como siempre, en el sucio abrigo que lleva aún en días calurosos. Avanza a saltos, buscando las crecientes sombras y da la vuelta a una callejuela oscura y solitaria. Sólo ella, taconeando en la reducida banqueta, sólo él, acechándola, pisando en silencio con sus zapatos deportivos, lavados frecuentemente, pues la sangre seca es muy difícil de eliminar.
Se acerca, a la par que una tormenta de bocinazos anuncia que el tránsito se ha detenido indefinidamente, hasta nuevo aviso. La oscuridad alarga sus brazos se extiende y se despereza para una nueva noche, envolviéndolo todo en su abrazo protector.
Nadie a la vista, de las pocas ventanas que miran esta triste calle no hay quien tenga ánimos de asomarse, a ver la siguiente pared de ladrillos y a la dos figuras que se van acercando poco a poco, en medio del ruido.
Está a unos pasos de ella, aprieta los dientes, el paso, el puño, el cuchillo de caza, la mirada y el instinto.
Salta, estira una mano que la atenaza por el hombro, le da la vuelta en busca del pecho dónde hundir el cuchillo, en busca de la sangre que desea liberar, del último aliento directo en sus labios.
Una tenaza toma su mano en correspondencia, peluda, negra, con pequeñas púas erizadas, cortándolo, la muñeca está cediendo rota, pero no queda cercenada. Otras dos tenazas aprisionan su cuello, cortan.
Su hueca mirada sólo alcanza a observar cuatro pares de ojos, ventanas sin vida, abiertas, inexpresivas, que abren paso sólo a la luz, directo al cerebro, para advertir la proximidad de una presa.
Es él... la presa. Lo comprende tan pronto una infecta trompa se inserta en su boca, asciende por su cabeza, succiona sangre, ojos, músculo, chupa su interior y lo paraliza, apenas puede respirar y un fragmento de conciencia ya no tiene tiempo siquiera de horrorizarse, antes de que su cerebro ceda a la presión negativa y emprenda el camino hacia un ávido vientre, lleno de huevecillos.
Encerrado en ese tubo negro, percibe para siempre la cancelación del futuro, el fin del pasado, y al cabo, del presente perpetuo, que ya no es más.
Ella estará en otro rincón de la pestilente urbe, ella ya no piensa más en él, se ha ido, y el también.
La mano no ha soltado el cuchillo.
Beltrones
No señor Beltrones, el mercado interno no se va a reactivar porque usted lo diga, sugiera, mande, adivine.
El mercado interno se está levantando por consecuencias propias de sí mismo, en materia de recuperación del empleo, estabilidad financiera, avance de la confianza del consumidor, etc.
El gobierno de Calderón hizo lo que debía hacer: No se puso a "reactivar" el mercado interno gastando de más... invirtió lo que pudo, con responsabilidad y esperó a que las condiciones mejoraran. Por ello hoy México no vive lo que Grecia o España.
No señor Beltrones, el esfuerzo mediático que está haciendo para aprovechar los problemas de Peña Nieto no lo van a dejar como fórmula de unidad priísta.
Usted ha jugado demasiado tiempo al backsit driver, como dicen los gringos. Ha sido demasiado tiempo un espectador, como para ahora ser protagonista. Ni le busque, si va a jugar, apoye a otros, no trate de ponerse. Rembember Madrazo, ni toda la grilla del mundo lo puso en la presidencia. Es demasiado tarde para usted.
El mercado interno se está levantando por consecuencias propias de sí mismo, en materia de recuperación del empleo, estabilidad financiera, avance de la confianza del consumidor, etc.
El gobierno de Calderón hizo lo que debía hacer: No se puso a "reactivar" el mercado interno gastando de más... invirtió lo que pudo, con responsabilidad y esperó a que las condiciones mejoraran. Por ello hoy México no vive lo que Grecia o España.
No señor Beltrones, el esfuerzo mediático que está haciendo para aprovechar los problemas de Peña Nieto no lo van a dejar como fórmula de unidad priísta.
Usted ha jugado demasiado tiempo al backsit driver, como dicen los gringos. Ha sido demasiado tiempo un espectador, como para ahora ser protagonista. Ni le busque, si va a jugar, apoye a otros, no trate de ponerse. Rembember Madrazo, ni toda la grilla del mundo lo puso en la presidencia. Es demasiado tarde para usted.
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