El acuerdo entre Mexicana de Aviación y los sindicatos de pilotos y sobrecargos (por ahí andan los de tierra quejándose de que ni los pelaron) comienza una nueva etapa muy interesante para la aviación en el país.
¿Cómo se comportarán los sindicatos ahora que son juez y parte?
¿En qué monto cederán las condiciones de su contrato colectivo y a cambio de cuánta participación accionaria?
¿Entrarán con dinero fresco?
¿Quién pondrá los $150 millones de dólares que faltan para volver a la normalidad?
¿Qué plan estratégico eliminará las fallas estructurales de la aerolínea, porque no todo fue coyuntura?
¿Én qué condiciones queda la relación entre ambos sindicatos con Aeroméxico, ya que ahora son parte de la competencia?
¿No buscará Aeroméxico por lo menos igualar la situación laboral de su competidor? ¿Podrá negociar con juez y parte?
Es temprano aún en las negociaciones de Mexicana de Aviación, pero este acuerdo prueba cierta buena voluntad de los actuales dueños en cuanto a que nunca fue su plan quebrar la empresa para dejar fuera a los sindicatos. Todavía no es posible predecir qué saldrá de esto, pero podría recordarse como una jugada maestra de Gastón Azcárraga y de Manuel Borja. De entrada, dejando muy fuera de la discusión a los políticos apuntados que todavía creen que las aerolíneas son un asunto de Estado, o parte de un monumental "compló".
Mostrando entradas con la etiqueta Mexicana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mexicana. Mostrar todas las entradas
martes, 10 de agosto de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
Reanudamos con Mexicana
Luego de dos meses de intermedio. Reanudo, espero ahora sí que para diario.
Mexicana de Aviación
Le duró el gusto a Gastón Azcárraga cinco años, tras comprarla por $165.5 millones de dólares en 2005. Tan barata, porque asumió deudas por $1,291 millones de dólares, con ello le ganó a Grupo Xtra de Isaac Saba.
Ahora quizá se arrepiente. Según afirman sus dueños, se han invertido $3,800 millones de dólares en estos años, y la deuda sigue rondando los $1,000 millones.
La repartición de culpas fue previa a la entrada de Mexicana a concurso mercantil: Los sindicatos, la influenza, dice la dirección, una mala planeación, agregan los analistas.
Del concurso mercantil se puede salir con una reestructura de deudas y una renegociación con los sindicatos. El gobierno ha dicho que ni lo vean para pedir ayuda, y dado su historial, costará mucho que mueva un dedo. Ello sin embargo, ayudaría a negociar mejor con sobrecargos y pilotos, quienes no se sentirán cobijados.
Sin embargo, el gobierno podrá hacerse el que la Virgen le habla sólo hasta cierto punto. No creemos posible que se acepte la existencia de una sóla aerolínea en el país. De entrada Aeroméxico no podría manejar la demanda, los pasajeros sufrirían alzas fuertes en las tarifas, y los sindicatos haran mucho más para preservar su fuente de trabajo... en lo político, digamos.
¿Una fusión? Es muy posible que Aeroméxico ni siquiera lo considere... y por supuesto no lo hará hasta que la deuda se refinancie.
¿Un comprador-salvador? Tal vez, pero igual que Aeroméxico cualquier interesado se va a sentar cómodamente a ver cómo se arreglan los problemas más graves, antes de abrir la boca.
Mexicana de Aviación
Le duró el gusto a Gastón Azcárraga cinco años, tras comprarla por $165.5 millones de dólares en 2005. Tan barata, porque asumió deudas por $1,291 millones de dólares, con ello le ganó a Grupo Xtra de Isaac Saba.
Ahora quizá se arrepiente. Según afirman sus dueños, se han invertido $3,800 millones de dólares en estos años, y la deuda sigue rondando los $1,000 millones.
La repartición de culpas fue previa a la entrada de Mexicana a concurso mercantil: Los sindicatos, la influenza, dice la dirección, una mala planeación, agregan los analistas.
Del concurso mercantil se puede salir con una reestructura de deudas y una renegociación con los sindicatos. El gobierno ha dicho que ni lo vean para pedir ayuda, y dado su historial, costará mucho que mueva un dedo. Ello sin embargo, ayudaría a negociar mejor con sobrecargos y pilotos, quienes no se sentirán cobijados.
Sin embargo, el gobierno podrá hacerse el que la Virgen le habla sólo hasta cierto punto. No creemos posible que se acepte la existencia de una sóla aerolínea en el país. De entrada Aeroméxico no podría manejar la demanda, los pasajeros sufrirían alzas fuertes en las tarifas, y los sindicatos haran mucho más para preservar su fuente de trabajo... en lo político, digamos.
¿Una fusión? Es muy posible que Aeroméxico ni siquiera lo considere... y por supuesto no lo hará hasta que la deuda se refinancie.
¿Un comprador-salvador? Tal vez, pero igual que Aeroméxico cualquier interesado se va a sentar cómodamente a ver cómo se arreglan los problemas más graves, antes de abrir la boca.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)