Escribir es constancia, pero también es darse un tiempo y lugar. Ajá, ya lo sé. Hoy me senté a parir un cuento y volví a encontrarme con ritos que debo llevar a cabo para poder sentarme a escribir. El café grande y bien cargado, un vaso de agua, música instrumental a todo volumen en mis audífonos, para aislarme del mundo, dejarme sólo con mis tormentos. Afortunadamente el cigarro quedó enterrado en un pasado que no pienso revivir. Es una muleta que dejé a un lado, lo cual más o menos quiere decir que tuve que intensificar las demás. Tomo mucha agua, mucho café. El alcohol lo dejo para tormentas muy especiales.
Necesito tantas muletas porque tengo que enfrentarme a esos monstruos que, espero, todos tenemos en la mente y que no ven con buenos ojos que los definas, les des forma de oración, de frase, de párrafos. Hay algo de cierto miedo a fracasar, a no poder representar lo que pienso exactamente o, peor, no poder escribir nada.
Es absurdo, nunca ha pasado. Las palabras vienen y ya. Se trata, supongo, de un demonio especial que el infierno deposita en el hombro de algunos. Uno que nos ataca para obligarnos a no trascender, a transitar por la vida como animales, reproducirse y morir, reproducirse y morir. Admiro a quienes nunca lo tuvieron, a quienes están dotados de una voluntad o un alma atormentada que supera la inercia.
No importa si tengo que acabarme todo el café y comprar todos los discos de música ambient o lounge del mundo. La fórmula que funcione.
Hoy también tengo que agradecer a quien me mostró varios estilos musicales que funcionan. Al parecer son tan buenos para meditar como para escribir. Sigo aprendiendo.
domingo, 14 de abril de 2013
lunes, 11 de marzo de 2013
Chávez: El que murió a tiempo
Ni modo de no escribir de la muerte de
Chávez. Ese funeral multitudinario que le regalaron los venezolanos lo deja en
categoría de evento histórico, tanto como la renuncia de Benedicto. ¿Cómo puede
un tipo que evidentemente era un dictador, megalómano y algo así como poeta
frustrado salirse con la suya de manera tan contundente?
Carisma
nivel 1000
Lo obvio de lo obvio, se dirigió siempre a los abundantes pobres de Venezuela, y les
arrojó algunos programas sociales interesantes y muchos subsidios dispendiosos
como recompensa por su ciega veneración. Esto implica, no lo conozco en
detalle, que nadie les había hecho caso antes, lo cual es muy probable para
quien recuerde aquel infame Caracazo, en donde las favelas que rodean la
capital se levantaron auténticamente, estilo Les Miserables (disculpen la
comparación oportunista), y fueron reprimidas con gran violencia, terrible violencia por parte del Ejército. Esto fue en
1989, y preparó el camino para el primer intento de golpe de Estado de Chávez,
en 1992.
El otro factor, un carisma nivel 1000 que rodea hasta a los más infames políticos. La mayoría de la gente que se burla y odia a Elba Esther, por ejemplo, no ha tratado nunca con ella en persona. Como lo saben muchos que si lo hicieron, se sorprenderían de cuán bien les puede caer hasta la maestra, si ella se lo propone.
Cuando este superpoder adquiere el grado de
adoración de las masas, es muy poco lo que pueden hacer en su contra los
demócratas mejor intencionados del planeta, o los economistas más juiciosos, es
más, ni los periodistas, ni los intelectuales, ni los medios ni nadie.
Todos quedan de inmediato arrojados al basurero de la impureza doctrinaria, quedan fueras de las altas miras de la nación, se convierten en traidores, como le sucedió a muchos venezolanos, desde dueños de medios hasta el propio doctor que diagnosticó primero el cáncer y se atrevió a dar el pronóstico certero de no más de dos años de vida. Ha de saber el lector que el señor, una eminencia en la materia, reconocido y premiado en su país, tuvo que salir huyendo con todo y familia, debido al atrevimiento de declarar la mortalidad del líder.
Todos quedan de inmediato arrojados al basurero de la impureza doctrinaria, quedan fueras de las altas miras de la nación, se convierten en traidores, como le sucedió a muchos venezolanos, desde dueños de medios hasta el propio doctor que diagnosticó primero el cáncer y se atrevió a dar el pronóstico certero de no más de dos años de vida. Ha de saber el lector que el señor, una eminencia en la materia, reconocido y premiado en su país, tuvo que salir huyendo con todo y familia, debido al atrevimiento de declarar la mortalidad del líder.
Desconfío de un tipo así, por principio,
sin importar si viene de la izquierda o de la derecha. La obediencia ciega es
de las masas, no de los individuos y a mi gusto siempre está equivocada. No me agradan
los seres que despiertan ese tipo de amor, no me gusta ese
amor de la gente, me parece la base de las peores historias de los países. De
hecho, los latinoamericanos tenemos (o teníamos) ese enorme
defecto de enamorarnos de nuestros gobernantes. Por eso creo que lo más sano
que no duren más de seis años y que se vayan, porque luego la cosas se empieza
a pudrir, como dice The Economist.
Huele
feo
Para un buen resumen de lo que sucedió con
Chavez en Venezuela, hay que leer este análisis de una revista que nunca ha
dejado su vocación internacional. The
Economist tiene bien medidito al mundo y a sus líderes. Su editorial habla
del legado podrido de Chávez. Explica
en sus páginas como el crecimiento de este país se montó en la misma ola de
alza en los precios de las materias primas que levantó casi a toda Sudamérica
(México no incluido). También describe que la pobreza, en efecto, retrocedió en
Venezuela, pero también en Brasil, Colombia, Chile, Perú, que siguieron caminos
muy diferentes.
Es verdad. El hombre se murió a tiempo, antes
de que su aparente éxito lo lanzara a profundizar su modelo económico, que es altamente
ineficaz. También se murió antes de que la realidad económica lo bajara a su
dimensión verdadera ante las masas. No lo iban a querer tanto cuando la
estabilización en los precios de las materias primas lo dejara desnudito, como
el cuento del emperador.
También se murió antes de que las
dificultades económicas lo arrojaran a buscar otros chivos expiatorios, como lo hacen estos gobiernos que no se
equivocan nunca. Estados Unidos, los judíos (lo dijo, en efecto, buscar en
Youtube), las trasnacionales de todo tipo, los españoles, todos son parte de la
larga lista de enemigos favoritos del gobierno venezolano, además de todos los
nacionales que se atrevían a abrir la boca. La traición a la patria se repartió
como pan caliente en el chavismo.
Los exiliados venezolanos lo saben, los que huyeron por motivos políticos y por motivos económicos, muchos de ellos clasemedieros que, como su clase manda, se quedaron a la mitad entre el encono de los pobres y la resistencia de los ricos. Con su característico problema: son menos, sin medios para defenderse (como dinero, digamos) y están desorganizados políticamente. La mayoría se alineó como pudo a lo que queda de la oposición, se acostumbró a salir a las calles, a votar en contra del líder que convirtió el desprecio en mutuo y transformó las diferencias en odio.
Los exiliados venezolanos lo saben, los que huyeron por motivos políticos y por motivos económicos, muchos de ellos clasemedieros que, como su clase manda, se quedaron a la mitad entre el encono de los pobres y la resistencia de los ricos. Con su característico problema: son menos, sin medios para defenderse (como dinero, digamos) y están desorganizados políticamente. La mayoría se alineó como pudo a lo que queda de la oposición, se acostumbró a salir a las calles, a votar en contra del líder que convirtió el desprecio en mutuo y transformó las diferencias en odio.
Porque esas es la otra cosa que generan
este tipo de personas y sus gobiernos: odio. Casi parece un requisito para el
amor de las masas el generar a alguien a quien odiar, si se puede, mucho,
profundamente, visceralmente. El
chavismo sabe odiar. Si no, hay que preguntar a los periodistas colombianos
que se atrevieron a cubrir la nota de la muerte del hombre y fueron severamente
golpeados por la masa, más o menos por ser de esa nacionalidad y ser de la
televisión.
El
chavismo va a odiar más
Me temo. En nombre del ahora momificado
señor, sus acólitos se van a pelear por quién es mejor en eso de amar a unos y
odiar a otros. Y la tentación de culpar a terceros del desastre económico
vendrá, tan seguro como el anochecer. No vendrán tiempos fáciles. Estas
elecciones las va a ganar el presidente-candidato Maduro y qué bueno, porque a
él le va a tocar enfrentar el final del show,
el momento de pagar la cuenta de esa cenota de 14 años que Chávez le disparó a
su país. Y entonces todo tenderá a ponerse peor, antes de mejorar en Venezuela.
Mucha represión, violencia y acaso un conflicto armado son los riesgos para
este país, que se quedó huérfano porque una parte de su población quiso creer
en un padre.
La democracia que se construya después, si
se logra dar, tendrá por supuesto que tomar en cuenta que no hay gobierno que
aguante si no se ocupa de su población. Ese sí es un legado de Chávez.
También una crónica de García
Márquez, quien relató un acercamiento en 1999, que le permitió humanizar al
Chávez que todavía olía a golpe de Estado. http://www.revistaanfibia.com/cronica/el-sol-de-tu-bravura
Una defensa por parte de Flores Olea, que
considero insuficientemente fundada, pero ahí está: http://www.jornada.unam.mx/2013/03/11/opinion/024a1pol
Un texto de Enrique Krauze: http://www.letraslibres.com/blogs/blog-de-la-redaccion/un-amanecer-distinto-para-venezuela
Otro buen reporte, del New York Times: http://www.nytimes.com/2013/03/08/world/americas/on-eve-of-his-funeral-debating-chavezs-legacy.html?pagewanted=all&_r=0
La recomendación que haremos costumbre en
este blog: Lea antes de abrir la boca.
jueves, 28 de febrero de 2013
La Azotea o Cuento de terror para adultos
“Si supieras lo que yo sé, no podrías dormir nunca”, me
espetó Domingo antes de hacer una pausa dramática, dándole unas chupadas a su
pipa y dejando ir su voluminoso cuerpo sobre un indefenso sillón alto.
La chimenea encendida completaba el cuadro. El hombre era un
fanático de los muebles barrocos y Luis XV, los dos estilos juntos, sin pudor, que
abarrotaban una de sus salas –porque tenía varias-; entre un sin fin de
“antigüedades”, de ésas que uno se pregunta quién sería capaz de comprar. Su
casa entera es una buena explicación de a dónde van a parar todas las figuritas
de porcelana que se han fabricado.
Como yo estaba a punto de caer fulminado por el sueño tras
dos horas de interminable plática unilateral, le respondí un tanto esperanzado:
“Cuéntame, pues, a ver...”
Nada le gusta más a Domingo Gutiérrez, militante de
izquierda, zapatista de corazón convertido por la vida en próspero asesor en
relaciones gubernamentales para una de las firmas de Relaciones Públicas más
importantes de la ciudad, que ser el centro de la atención.
- - “No podría decirte todo, ya sabes, el secreto
profesional.”
- - “Claro, ya sé.”
- - “Sería
off the record, of course.”
- - “Ps, ¿dónde viste la grabadora? Estamos chupando
tranquilos… por cierto, me voy a servir más de ese güisquito.”
Aproveché para alejar mi asiento, curiosamente más bajito
que el sillón de Domingo, del fuego. Era una noche francamente calurosa, pero
las llamas eran parte del escenario preferido de mi dilecto excolega, quien se
había declarado tan decepcionado del periodismo que se mudó tranquilamente al dark side: el mundillo de los asesores
de políticos… no al mundillo de los políticos, sino al de sus asesores, que es
cosa diferente. No al lugar donde se toman las decisiones, sino al de los que
pintan todos los escenarios posibles, en bonitas carpetas y presentaciones de
power point; de cualquier situación, de cualquier cosa.
- - ¿Por dónde quieres que empiece?
- - No sé, la explosión en ese edificio público, que
dices que no fue accidente.
- - ¡Ja, ja, ja! ¿Tú todavía piensas que lo fue?
¿Qué de verdad no tienes fuentes ahí?
- - ¿Dónde, en la paraestatal, en la Cruz Roja,
entre los veladores del edificio, con los archivistas, los investigadores o la
gente que iba pasando?
- - No sabes lo que guardaban ahí.
- - Como no fuera una reserva secreta de petróleo en
botellas de Coca Cola, nop.
- - Archivos, compañero, papeles que ahora están
sepultados bajo los escombros o volando por nuestros cielos anaranjados de
contaminación.
- - Esa ya es vieja, Domingo. Dime qué papeles
ameritan que revientes una bomba a las cuatro de la tarde por Dios, cuando ya
todo se hace electrónicamente. Y si eres dueño del edificio ¿qué no es más
fácil robarse los documentos una noche y listo?
- - La idea es dar una razón de que ya no existan.
- - Era archivo muerto Domingo, nadie los iba a
auditar nunca más.
- - ¿Ves cómo no sabes? Ay, mano.
- - Va, va, entonces quién fue, cuéntame. ¿Los
azules para esconderse del partidote o al revés? Porque ya me descartaste a
terceros, por lo que veo.
- - Mta, todavía crees que ésos no trabajan juntos.
- - Son como uno mismo, me imagino. ¿Lo hicieron
juntos? Uno mató a la vaca y el otro le detuvo la pata.
-
Ellos tienen que seguir órdenes, como todos.
La conversación ya había logrado
despertarme, por lo menos cuando Domingo se ponía conspirativo el esgrima se
hacía más divertido. Aún así volví a recargar mi vaso de Chivas 18.
-
Ok, les ordena quién, los gringos, los narcos,
la iglesia, la internacional socialista, la ultraderecha, la conspiración
judeo-capitalista, la musulmano-petrolera, la nazi-fascista, la
groucho-marxista...
-
Yo no dije que ellos soltaran una bomba.
-
De hecho no has dicho nada. O fueron los zetas,
pues.
-
¿Y la explosión sin llamas?
-
Dale, entonces cuéntame si has visto explotar a
C4, metano o zutano.
-
¿Yo? ¿Pues que crees que ando haciendo? Yo nada
más recojo información de los que saben.
-
Que supongo no son los peritos de la defensa o
los gringos o los de la UNAM que vimos todos.
-
Claro que no, a los buenos ni los ves.
-
Ok, ¿son los mismos del helicopterazo y los del
avionazo o los van cambiando?
-
No sé, a ellos los ven mis contactos.
-
Ah vaya, o sea que tu versión no es de primera
mano.
-
¡Claro que lo es, de primerísima!
-
Pero no de los que estuvieron ahí escarbando.
-
Esos nada más le tapan el ojo al macho, si las
razones ya la conocen.
-
¿Antes de investigar?
-
Pues, claro.
-
Se te está apagando la pipa.
El whisky 18 se estaba resbalando como agua, así que me
levanté nuevamente, el fuego se había apagado casi, pero ese detalle decidí
quedármelo calladito.
-
Bueno, cuéntame pues de Elba Esther… supongo que
ya no les convino.
-
Con ella se hizo una típica carambola de tres
bandas.
-
A ver, el sindicato, los petroleros y la imagen
del Presi.
-
¡No hombre! El sindicato, Televisa y la
industria de bienes raíces.
-
¿Qué qué? Me vas a salir con lo del complot para
privatizar la educación… aunque ¿cómo es que entran Televisa y los bienes
raíces? ¿Van a poner teles con el Chavo del 8?
-
Jajajajaja, no seas tonto, nadie habla de
privatizar la educación…
-
Ah ok ¿entonces?
-
A ver, ¿quién necesita las escuelas?
-
¿Los niños, los maestros, nadie, all of the
above?
-
¡Nadie, por supuesto!
Un trueno retumbó en la sala, parecía que habíamos invocado
al mismísimo diablo con cara de doña Elba. Dios, pensé, no le sigas el juego a
este hombre…
-
O…k… el plan es desaparecer las escuelas para…
¡hacer Oxxos!
-
Más o menos, ¿qué no ves? ¿quién necesita de
tantos maestros cuando puedes dar todas las clases de forma interactiva, previa
producción de Televisa, por supuesto, con tecnología de Google y todo pasado en
banda ancha por Infinitum, por supuesto?
-
Me da gusto que no dejes fuera a don Carlos
Slim.
-
…o a quienes están detrás de él…
-
Ah, claro. Entonces, a ver, el gobierno vende
las escuelas para hacer centros comerciales y despide a varios millones de
maestros… suena sensato.
-
¿Tú crees que les importa un pepino? Se van a
adueñar de ¡todo!
Otro trueno entró justo a tiempo para dar un gran apoyo al
gesto teatral de mi amigo, que abrió sus brazos y encerró al mundo con ellos…
me refiero a un globo terráqueo con la división política de 1800 que descansa
junto a su sillón.
-
Me imagino que si tu sabes todo eso, estarás
ahorrando para entrarle al negocio o qué.
-
¡Claro que no me dejan! Eso es para ellos nada
más.
-
Y tú calladito y aconsejándolos… o cómo.
-
Yo me sigo preparando, tu ya sabes.
-
Ah, la azotea.
A punta de ahorros y sacrificios mi amigo excomunista,
experiodista logró hace tiempo conquistar un edificio. Comenzó por un
departamentito, luego otro. Más tarde optó por adquirir los lugares de
estacionamiento a quien se los vendiera, luego la azotea. Su obra parecía
terminada cuando compró los tres departamentos restantes, pero apenas
comenzaba. Tiro paredes, abrió nuevas escaleras, clausuró pasillos, instaló
otro elevador, éste secreto y directo al sótano. Construyó una bodega gigante,
una cisterna del tamaño del lago de Texcoco y las llenó. Instaló por supuesto
bombas de agua, conectadas a un supuesto manto freático que encontró en el
subsuelo, y sendos generadores de energía a gasolina. A punta de mover paredes,
confeccionó un laberinto en tres dimensiones, de cinco plantas, unas cinco
salas de estar, 10 recámaras de diversos tamaños, baños y cocinas diversos,
todo conectado por vía satelital y gruesa fibra óptica con, asegura, los nodos
más importantes del país.
La cumbre de su obra está, por supuesto, en la azotea. Un
invernadero horizontal y vertical, atiborrado de vegetales, árboles y arbustos
frutales, alimentado por modernas técnicas hidropónicas, paneles solares y
molinos de viento. Aunque asegura que es por convicción y en contra de la
crueldad, uno podría pensar que se volvió vegano por falta de espacio para
sostener animales. Por suerte, también va creciendo su provisión de whiskies
finos.
Aquí vive Domingo Gutiérrez, su familia directa, hermanos,
padres y algunos tíos. Ha pensado en invitar a algunos amigos elegidos, para
que puedan sobrevivir a la catástrofe que viene.
-
Cuando ellos se adueñen de todo, y escaseé el
agua, la comida, la energía. Aquí podremos aguantar, sobrevivir de forma
autónoma, como un presagio de la sociedad ideal que surgirá luego del colapso.
-
¿Antes o después de los zombies?
-
Síguete burlando, sabes que estás invitado, pero
no abuses. Nada más porque te estimo tanto, tienes tu lugar aquí.
-
Si sabes que todo eso va a pasar ¿porqué les
ayudas? Eso sí que no lo entiendo.
-
Porque pasará de todas maneras –volvió a
encender su pipa--, y yo pienso sobrevivir.
-
Eso último no me parece tan solidario Domingo.
-
Tú sabes que secretamente también estoy apoyando
a la revolución.
-
Lo que no me queda claro es si se trata de
altermundistas, anarquistas, comunistas, zapatistas, ecologistas de esos que
persiguen balleneros o qué.
-
¡A todos!
Afortunadamente ya no había truenos, aunque seguía
lloviendo.
-
¿No quieres apoyarme a mi? Mira que no he
escrito mi libro…
-
Casi no estamos hablando de dinero, sólo les
paso información.
-
Guau… los asesoras también.
-
Pero si logramos que todo esto cambie, aún así
tendremos que pasar por una etapa muy difícil, mi amigo, ninguna revolución
puede ser pacífica.
-
¿No podrá ser como en Checoslovaquia?
-
¿Acaso ves las condiciones de ese país en
México?
-
Nomás decía. Pero bueno, en todo caso, está tu
azotea.
-
¡Exacto!
Dejó de llover, lo cual tomé como la señal para dejar en paz
ese Chivas. Me despedí con afecto de los restos de ese amigo que estoy
perdiendo bajo el peso de tanto saber. Al salir, la calle mojada, el tráfico de
siempre amainando ya, los restaurantes de la Roma en pleno, me supieron
extraordinariamente livianos, ingenuamente felices. Era, sin duda, hora de ir
al karaoke.
martes, 19 de febrero de 2013
Face to face
Se conocieron por Facebook. Se añadieron como
amigos tras descubrir que tenían 22 personas en común. Es cierto que nunca se
habían visto, y que a ella le salían 19, pero no eran particularmente selectivos
y a él le agradó la imagen de manga en su foto de perfil.
Se dieron cuenta de su compatibilidad a
medida que intercambiaron likes en
todas sus publicaciones.
Ella amooooó su forma de pensar y sus posts de armonía entre todos los seres
vivos, recuerdan sus amigas. Y la música… ¡justo lo que le gustaba!
El le confesó a sus cuates que le latían
sus campañas contra la crueldad hacia los animales, los antros que frecuentaba
y los chistes… además de verse sexy en las fotos.
Pasaron de los likes al chat, compartieron
links, fotos y videos favoritos. Aquello
fue perfecto: amor a primera vista o mejor, amor por base de datos.
No sorprendió que la pareja declarara su
intención de reunirse, en persona, físicamente, cara a cara; hacian falta
imágenes en donde pudieran etiquetarse juntos. Crearon un evento en uno de sus
lugares favoritos y recibieron más de 40 likes
en menos de dos horas.
¿Qué pasó? Fue necesario armar las
versiones de unos cinco o seis muros para dar con la verdad, porque ninguno de
los confirmados fue: sólo los convocantes.
Sabemos que a ella no le latió mucho que
él no se ofreciera a llevarla, “¡como si la gente llegara a la Condesa de un click!”
Hay consenso en que estuvieron conformes con
lo que vieron en la vida real. Las fotos no estaban photoshopeadas ni viejas.
Sin embargo, él llegó de muy mal humor
por culpa del tráfico. La manera en que le gritó al valet parking no pareció muy acorde con la armonía universal.
Posteriormente se quejaría por ahí de que ella no articuló palabra la primera
media hora, mientras él se tropezaba con temas como el tráfico (por supuesto),
el clima y el desaseo del lugar, palabras que quedaron como las bíblicas semillas
sobre las piedras.
Ella contó que su plática al principio
fue demasiado tonta y superficial, que para eso prefería a sus amigas. Pero
tampoco le vino nada interesante a la mente: detrás de su nerviosa sonrisa
había una despiadada búsqueda de algo original, agudo, sarcástico, trendy, cool o de perdida amable qué decir.
Dicen que pretextando algo, él sacó su
teléfono y dio rápidamente con un chiste recién posteado. Rieron de buena gana mientras ella recordaba algo muy
bueno que vio en su muro y sacó su lindo aparato forrado en rosa.
El resto de la velada transcurrió gracias
a esa navegación en relevos. La inquietud regresó al final: se despidieron
nerviosamente, al tiempo que se miraban con cierta ansiedad. Nada llegó. Se
dieron un beso al aire y caminaron hacia el estacionamiento: Ella no estaba
segura de dónde había dejado su coche; él se dio media vuelta.
Hoy siguen siendo amigos, de los mejores.
Pero nunca intentaron volverse a ver. Ella es novia de un ingeniero industrial
que va y viene de Monterrey. El sale con una maestra de inglés que pronuncia
muy bien los nombres de las canciones. Obviamente, sus parejas no están
admitidas en su Face.
Todas las policías deberían ser comunitarias.
Me explico. No es posible estar a favor de que un grupo de voluntarios se arme y patrulle las calles del pueblo y carreteras aledañas. Aparte de los riesgos personales que este nuevo grupo enfrentará, de los cuales nadie se hará responsable, está la ausencia de obligaciones ante la ley.
De repente su vecino ronda las calles de su pueblo con un par de pistolas estilo Antonio Banderas.
En primera usted ya no tendrá muchas ganas de reclamarle si se estaciona en su entrada o si organiza una fiestecita y decide cerrar su calle.
Eso usted, pero tampoco el Presidente Municipal va a tener muchas ganas de contradecir a estos valientes, así que el poder político, ta, taaaaan, se muda con todo y chivas a otro lado. De repente las decisiones sobre alumbrado público, mercados, ambulantes, vialidad, servicios, se toman en un lugar aún más extraño que el palacio "Menecipal". Resultado: ¡Cacique nuevo!
Vamos a pensar que usted se motiva también, saca su viejo rifle para conejos y organiza su propia guardia vecinal.... pero no puede haber dos en este pueblo, como dicen en las películas del Oeste. Adivine que sigue.
Y por supuesto, qué tal que la guardia vecinal se equivoca y hiere o mata al maistro del pueblo que andaba manejando borrachín por un camino mal alumbrado y, pues, nadie lo reconoció cuando no hizo caso de las señales de alto. Claro, la familia del profesor no dudará en señalar que don Pedro, ese que comenzó la balacera, nunca quiso al muertito desde que le vinieron con el chisme de que andaba querendón con su señora. Verdaedió.
Qué tal que la guardia vecinal se enfrenta a un comando de narcos de esos que ni hay, que los rocía de balas y los deja en el camino para la foto. Pues ni a seguro para el sepelio van a llegar.
O bien, asumamos que los vecinos no son tan incorruptibles como suena en el mundo romántico de la autodefensa y que simplemente les van a hacer una oferta que no pueden rechazar. Ya sabe, plata o plomo, copelas o cuello. El caso se vuelve el mismo, con el agravante de que las guardias vecinales tendrán aún menos qué responderle a su comunidad que las policías municipales.
¿Entonces qué dije?
Que todas las policías debieran ser comunitarias, lo cual no es una contradicción. Nadie dijo, desde los orígenes del municipio, que la contratación y entrenamiento de los policías del pueblo eran una prerrogativa única del presidente y su cabildo y nadie debía cuestionarlos. Antes que defensa vecinal, hay que hablar de participación comunitaria, comités, organizaciones, que verifiquen quiénes son los tipos que ingresan a la policía del municipio, qué antecedentes tienen y, por supuesto, cómo se comportan. Al primer idiota que eche bala en una borrachera o intente extorsionar a su propia población se le arma un caso de inmediato, con vías al despido fulminante, por lo menos.
Es más fácil hacerlo en escala vecinal, es como debiera ser: la base de una cultura en donde el policía no acaba de comprar una licencia para sacar lana, sino que está bajo la mirada de todos.
Ahora que se habla de mandos únicos en las policías estatales, debieran discutirse al mismo tiempo mecanismos comunitarios para controlarla, mucho más allá de los gobiernos de los estados, los congresos o incluso las oficinas de derechos humanos. Más controles emanados de la sociedad. De otra forma, si un policía no le responde a la población que cuida, sólo estará dándole una nueva cara al mismo problema.
viernes, 15 de febrero de 2013
¿Coincidencia? Chachaaaaan
Típico, pones una entrada sobre planetas chocando con la Tierra en el blog y cae un meteorito en Rusia y un asteroide pasa silbando por entre nuestros satélites de telecomunicaciones.
Será que por San Valentín a los cuerpos espaciales les dio una especie de amor por nuestro planeta azul. ¡Llegaron tarde! ¡Váyanse de regreso a sus órbitas y no molesten a estos paranóicos seres humanos!
http://www.ustream.tv/channel/5808990
Por cierto, El Universal publicó una ventanita directa de la NASA con un video del que nos pasó de largo, que se ve como un puntito correlón, nada que ver con Melancholia, afortunadamente.
Los 1,000 heridos en Rusia, para que luego no ande nadie de hablador son por vidrios rotos y daños causados por la onda de choque.
Pero si quieren alimentar su enfermedad de los nervios vamos enlazando, renuncia el Papa, cae un rayo, se vuelven a manifestar los familiares de detenidos en Acapulco, Time vende sus revistas, empata el Manchester United con el Real Madrid y caen meteoritos. ¿A verdad? ¿Eh? ¿Ustedes creen que son simples coincidencias?
Será que por San Valentín a los cuerpos espaciales les dio una especie de amor por nuestro planeta azul. ¡Llegaron tarde! ¡Váyanse de regreso a sus órbitas y no molesten a estos paranóicos seres humanos!
http://www.ustream.tv/channel/5808990
Por cierto, El Universal publicó una ventanita directa de la NASA con un video del que nos pasó de largo, que se ve como un puntito correlón, nada que ver con Melancholia, afortunadamente.
Los 1,000 heridos en Rusia, para que luego no ande nadie de hablador son por vidrios rotos y daños causados por la onda de choque.
Pero si quieren alimentar su enfermedad de los nervios vamos enlazando, renuncia el Papa, cae un rayo, se vuelven a manifestar los familiares de detenidos en Acapulco, Time vende sus revistas, empata el Manchester United con el Real Madrid y caen meteoritos. ¿A verdad? ¿Eh? ¿Ustedes creen que son simples coincidencias?
martes, 12 de febrero de 2013
Melancholia y otras intensidades
Una de las cosas que más me impacto de Melancholia, esa cinta de Lar von Trier sobre el fin del mundo, fue el diálogo en donde Kirsten Dunst declara estar segura no únicamente de que estamos solos, que no hay más vida más allá de la Tierra, sino que además la vida misma es una maldad que está a punto de desaparecer del universo.
Impacta más que el planeta gigante viniéndose encima, llenando todo el horizonte (si no la han visto, sorry por el spoiler). ¿Porqué? Como quiera que sea, un desastre planetario que acabe con nosotros tiene una dimensión (que acabe contigo, dirá el lector), pero pensar que la vida es una anomalía breve y ridícula en un universo que ya se divierte suficiente moviendo planetas y encendiendo y apagando estrellas... eso cala, pues.
Viéndolo bien, si usted fuera una piedra, un yacimiento de hierro o un metro cúbico de helio, ver conjuntos de moléculas moviéndose por si mismos sin otra razón que la gravedad o la fusión, tal vez le parecería algo digno de una película de horror. Encima, ver a esas moléculas rebeldes formar grupos cada vez más grandes y complejos se le antojaría, por lo menos, amenazante.
Por supuesto, asumiendo que una piedra pudiera tener conciencia, lo cual sería imposible desde el punto de vista de nosotros los seres vivos. De hecho, reclamamos ese derecho para nuestro reino, aunque no queda claro desde qué punto en la evolución podemos decir "yo soy".
El otro punto que me perturba es que la propia protagonista parece disponer de una percepción superior a la normal, que la conecta con todo el universo y la hace saber que estamos solos. Mala noticia: la cosa esa que se llama vida estaba a punto de volver a conectarse con el resto de la materia y la energía, y quizá dar un salto más decoroso que su lento arrastre por el suelo de su planeta de origen, cuando ¡bam! de un soplido se acaban millones de años de esfuerzos. Ni modo, a volver a empezar quizá en otra galaxia, en otro tiempo.
Salir de este planeta, trascenderlo, es mucho más que una afición de Trekkies y fanáticos de la ciencia ficción. Es una angustia que tal vez está alojada en nuestro ADN, una cuestión de supervivencia como especie, porque no hay que pensarle mucho para darse cuenta de que el control natal y la educación no están dando tan buenos resultados. Seguimos creciendo y comiendo y descomiendo y respirando cada vez más. Es la naturaleza y la maldición de la vida: o somos más o empezamos a dejar de ser.
Hasta ahí la parte intensa.
¿Qué tal el rayo en el Vaticano? ¿Qué habrá sido, aprobación o reprobación? ¿O fue una buena foto que quiso dejar para la posteridad Diosito? ¿Cuántos rayos caerán en éste que sería uno de los edificios más altos de la localidad? Nada más que ahora había una cámara de video apuntando, que hizo la diferencia.
Impacta más que el planeta gigante viniéndose encima, llenando todo el horizonte (si no la han visto, sorry por el spoiler). ¿Porqué? Como quiera que sea, un desastre planetario que acabe con nosotros tiene una dimensión (que acabe contigo, dirá el lector), pero pensar que la vida es una anomalía breve y ridícula en un universo que ya se divierte suficiente moviendo planetas y encendiendo y apagando estrellas... eso cala, pues.
Viéndolo bien, si usted fuera una piedra, un yacimiento de hierro o un metro cúbico de helio, ver conjuntos de moléculas moviéndose por si mismos sin otra razón que la gravedad o la fusión, tal vez le parecería algo digno de una película de horror. Encima, ver a esas moléculas rebeldes formar grupos cada vez más grandes y complejos se le antojaría, por lo menos, amenazante.
Por supuesto, asumiendo que una piedra pudiera tener conciencia, lo cual sería imposible desde el punto de vista de nosotros los seres vivos. De hecho, reclamamos ese derecho para nuestro reino, aunque no queda claro desde qué punto en la evolución podemos decir "yo soy".
El otro punto que me perturba es que la propia protagonista parece disponer de una percepción superior a la normal, que la conecta con todo el universo y la hace saber que estamos solos. Mala noticia: la cosa esa que se llama vida estaba a punto de volver a conectarse con el resto de la materia y la energía, y quizá dar un salto más decoroso que su lento arrastre por el suelo de su planeta de origen, cuando ¡bam! de un soplido se acaban millones de años de esfuerzos. Ni modo, a volver a empezar quizá en otra galaxia, en otro tiempo.
Salir de este planeta, trascenderlo, es mucho más que una afición de Trekkies y fanáticos de la ciencia ficción. Es una angustia que tal vez está alojada en nuestro ADN, una cuestión de supervivencia como especie, porque no hay que pensarle mucho para darse cuenta de que el control natal y la educación no están dando tan buenos resultados. Seguimos creciendo y comiendo y descomiendo y respirando cada vez más. Es la naturaleza y la maldición de la vida: o somos más o empezamos a dejar de ser.
Hasta ahí la parte intensa.
¿Qué tal el rayo en el Vaticano? ¿Qué habrá sido, aprobación o reprobación? ¿O fue una buena foto que quiso dejar para la posteridad Diosito? ¿Cuántos rayos caerán en éste que sería uno de los edificios más altos de la localidad? Nada más que ahora había una cámara de video apuntando, que hizo la diferencia.
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